Fue
el monarca cristiano más importante del s. XI. Frente a
la disolución del califato pretendió la unificación
de los estados cristianos, fuera por vínculos de vasallaje
o bajo su propio mando. Extendió sus relaciones más
allá de los Pirineos y aceptó las nuevas corrientes
políticas, religiosas e intelectuales. En 1016 fijó
las fronteras comunes entre Pamplona y Castilla, e inició
un período de relaciones cordiales entre ambos Estados,
facilitadas por su matrimonio con Mayor o Munia de Castilla, hija
del conde Sancho García.
Aprovechó
las dificultades internas de Sobrarbe-Ribagorza para hacer valer
sus intereses como descendiente de Dadildis del Pallars y apoderarse
del condado (1016-1019). Fue encargado de la tutela del conde
García de Castilla, durante su minoridad (1017). Alfonso
V de León aprovechó esta situación para apoderarse
de las tierras altas situadas entre el río Cea y el Pisuerga.
Sancho III se opuso a la expansión leonesa y pactó
el matrimonio entre García de Castilla y Sancha de León
con el fin de establecer la paz. Cuando García se dirigía
a León para desposarse, fue asesinado. Por su matrimonio
con Munia, correspondió a Sancho regir los destinos de
Castilla, si bien parece ser que se le exigió que fuera
su segundogénito quien le heredase, para así evitar
que el condado perdiera su independencia. Conquistó Astorga
y León (1034) y ello le dio derecho a acuñar moneda
con el título de emperador. En su intento de unificar a
los cristianos de la península Ibérica descuidó
las conquistas musulmanas. Antes de morir (1035) dividió
sus territorios entre sus hijos: su primogénito, García,
reinó en Pamplona y heredó algunas tierras en Aragón
y Castilla; Fernando obtuvo gran parte del condado de Castilla;
Ramiro recibió tierras en Aragón y en Navarra, y
Gonzalo en el Sobrarbe y en otros puntos distantes de Aragón.
Con el reinado de Sancho Garcés III "el Mayor",
Nájera sufre una gran transformación y promoción.
El monarca vive en su castillo y realizará un nuevo trazado
jacobeo, que evidentemente coloca a la ciudad como punto esencial.
Del mismo modo organiza la curia najerina. Con vistas a proteger
su reino lo fortalece con la reconstrucción de torres,
castillos, caminos y monasterios, así de esta manera fija
la frontera con Castilla desde el alto de la Sierra de la Cogolla
hasta Peñanegra en Montenegro. Su política le lleva
a dirigir el mayor imperio cristiano de la Alta Edad Media.
Otro
punto clarificador de la importancia riojana es la ceca najerina
ya que se considera la acuñación de moneda como
auténtico signo de realeza. En este caso Sancho el Mayor
acuñó moneda con su efigie y la palabra IMPERATOR
en su anverso y en el reverso una cruz y la palabra NAIARA.
En
1035 a su muerte dividió el Imperio entre sus hijos, lo
que evidentemente truncó la idea de gran imperio, aunque
el territorio riojano quedara en García Sánchez
III quien recibía el Reino de Nájera como primogénito,
comprendiendo los territorios de Pamplona, condado de Álava
y Cameros.